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                Hoy es viernes, es el último fin de semana de vacaciones y algunos de nosotros estamos rallados por esto. Por otro lado, hacía ya tiempo que no teníamos una excusa para quemar el fin de semana de una forma más salvaje de lo habitual, así que hemos decidido celebrarlo.

                Angel y Antonio están en el parque, hemos pasado por alli con el coche para dejarlos y que pillen la grifa para un par de días. Pablo, Javi y yo vamos a Continente a suministrarnos de botellas para esta noche.

                El ambiente en Continente está algo cargadillo de marujas, de peña bien vestida comprando en familia y luego esas preciosidades con politos amarillos patinando de allí para acá. Estoy aquí para ayudarte, pone al dorso del polo. Yo sí que las ayudaría a ellas en cualquier esquina oscura.

                Pasamos por los detectores de la entrada, y luego nos dirigimos directamente a la zona de las bebidas.
                No tengo demasiadas ganas, pero no hay mas remedio. Todos los fines de semana la misma discusión, los tipos estos intentando envenenarme con esa chusta de vodka.
                -Pablito colega, deja eso ahí chaval -le digo, sorprendiéndolo con la mano encima de la botella de siempre-. Mira, llevo un mes tragándome esa porquería y ya tengo el hígado podrido, así que vamos a dejarlo anda, que siempre tenemos que discutir lo mismo tío.
                -Vaya tío más pesado macho -dice Javi-, ¿por qué no compras una para ti solo y nos dejas a los demas que compremos lo que queramos? Anda coge lo que te de la gana, yo paso de historias...
                -Pues claro tío, un mes sin probar el whisky porque los niños son niños de vodka con naranja, ni que fueramos rusos joder. Ademas ¿hoy no es la juerga de la hostia? Pues ya está tío, whisky o vodka, el caso es estar encebollado ¿no?
                -Que sí, que sí, cogela ya y no me des mas la coña, que parece que en vez de bebertela nos la vas a vender.
                -No, venderla no, pero pagarla la pagamos entre todos, eso está claro.
                -Que sí coño. Una de whisky y dos de vodka -dice él, dejando claro con un gesto mientras se larga, que le estoy calentando las pelotas. El chaval, se ve que tiene el día subido hoy, dos hostias le daba y se le quitaban las tonterías.
                
                Mientras yo busco mi botella de Johnnie Walker, Javi y Pablo están un par de estanterías más allá cogiendo algunas litronas para condimentar un poco más el caldo de alcohol de esta noche. A mí me toca ir a por el refresco a otra sección. Hay bastante variedad, desde las marcas más famosas como Fanta y Coca Cola hasta lo más chusta de lo chusta como Splash. Una botellita con líquido verde dentro, con una etiqueta con burbujitas que pone Splashhhh de limón. La elección está clara, Coca Cola para el whisky y mierda barata de limón para el vodka, para que después no digan que no miro por ellos, ahorrándole las pelillas.
                De vuelta al pasillo del alcohol cruzo la mirada con uno de los tipejos de seguridad que anda siguiéndome desde un par de pasillos más hacia fuera, con la boca pegada al aparato de radio. En cuanto puedo le doy esquinazo y luego regreso junto con los demás. Esto de esquivar a los de seguridad en Continente ya se ha convertido en una rutina y es normal, teniendo en cuenta que todos estamos fichados en este lugar por habernos llevado sin pagar alguna que otra botella. Lo que hay que aguantar, con lo chorizos que son ellos.
                En la zona de las latas está Javi escondiendo un par de cervezas negra. El muy ladroncete se ha traído hoy la chupa vaquera sin mangas especialmente para esto.
                -Joer tío ¿hoy también? Como nos pillen los cerdos estos vas a ver. Que no tengo ganas de que nos tengan otra vez media noche en el cuartucho ese dándonos el coñazo.
                Javi echa un vistazo a los lados y se esconde otra ignorándome.
                -Bah, que no hay problema -dice Javi- ¿cuándo se han dado cuenta los tíos estos de algo?
                -Joder, qué ganas de de choricear por choricear, al menos en vez de pillar dos latas de mierda, te guardas alguna botella y haces algo útil tío, es que eres la hostia.
                -Pero joder ¿qué pasa? -dice Javi girandose de golpe hacia mi con los brazos abiertos-, ¿hoy me toca a mí aguantar tus tonterías? Vaya cabrón más pesado que estás hecho tío.
                Vaya con don Javier. Chasqueo la lengua y le digo que se largue y que pase de mí, que esta noche está un poco gilipollas para mi gusto. Mejor eso que tener que calentarlo y empezar mal la noche, que ya nos conocemos él y yo.
                
                Estamos en la caja. Cogemos las botellas y las ponemos encima de la cinta transportadora. El de seguridad nos mira y ve como sacamos el dinero, entonces se olvida de nosotros y se va hacia una caja en la que suena la alarma.
                La cajera pasa las botellas por el escaner de forma mecánica, sin levantar la cabeza y Javi las va recogiendo y metiéndolas en bolsas. La última botella en pasar es la del limón, que llega a sus manos rodando desde la cinta. La mira, me mira y comienza a darme el coñazo porque sabe que lo he hecho queriendo. Yo me hago el loco y le digo que ya no quedaba ninguna botella de Kas ni de Fanta, mirando hacia otro lado con cara de aburrido hasta que termina de desahogarse. Que se joda, si yo me tengo que tragar el puto vodka todos los fines de semana que se traguen ellos la mierda de agua con limón esa. La cajera espera a que termine la discusión y cuando la miro me pide la pasta. Pagamos y nos largamos hacia la salida.
                
                 En los aparcamientos hay bastante movida para salir y huele a humo de coche por todos lados. Mientras nos dirigimos hacia el coche echo un vistazo al ticket que me ha dado la cajera y me doy cuenta de que hay de todo menos whisky. El cabrón de Javi, seguro que se la ha dejado por ahí ¿es para darle dos hostias o no?
                -Joder Javi ¿qué cojones pasa con la botella de whisky? como se te haya olvidado vas a ir tú a por ella. Es que me tocas los huevos hoy ¿eh?
                -Tranquilo chavaaal que la tengo aquí metida para que no pase frío -dice Javi sacando la botella de debajo de su chaqueta.
                Vaya, que al final el tío se ha portado.
                -Bueno bueno, si pareces Papa Noel, llevas la chaqueta empetada je je -le digo poniendo la mano para chocarla-.
                -Sí sí, Papa Noel. Debería rompértela en la cara por mamonazo. Encima que te traemos el whisky para que el niño no llore me pillas esa mierda de Splash ese como se llame.
                -Ah perdona, a sus pies, muchas gracias por comprarme whisky, gracias, gracias. No te jode -digo haciéndole alabanzas-. Es que sois la polla.
                -Ja ja, de nada chaval, para eso estamos. Ahora una chupadita a cada uno y en paz.
                Dentro del coche nos descojonamos un poco de lo fácil que es tomar prestadas las bebidas en este lugar y Javi sale a toda hostia haciendo un derrape en una de las curvas de salida.
                -Que se joda Continente, que es una empresa francesa, PRUEBAS NUCLEARES EN CONTINENTE -grito con todas mis ganas sacando la cabeza por la ventana.
                
                Nos dirigimos al parque para recoger a Angel y Antonio. Javi ha puesto Extremoduro y los tres cantamos en voz alta la canción de Deltoya. Como siempre, cada vez que suena Extremoduro, Javi se altera y empieza a darle caña al coche, pisando al máximo en las rectas y tomando las curvas de las rotondas a ochenta. Por el espejo retrovisor puedo ver su cara de flipado imaginándose que es el Carlos Sainz. Las ruedas chirrían y las botellas no paran de moverse de un lado al otro en el maletero. En cinco minutos llegamos al parque.
                Aparcamos en la puerta y como éstos todavía no han llegado nos quedamos dentro del coche a esperarlos, escuchando como ruido de fondo las quejas de Pablo por el retraso de Angel y Antonio. Javi se enciende un Chester algo sucio que tenía encima del salpicadero y apaga el aire acondicionado para bajar la ventanilla y echar el humo por la ventana.
                Durante un rato a Javi y a mi se nos va la olla e ignoramos las gilipolleces de Pablo, hasta que por fin a Javi se le ocurre algo y le corta el rollo en seco.
                -Oye tío -dice girándose hacia mi y mirándome de forma extraña- me enteré de que tu prima hizo la comunión el mes pasado ¿no?
                 -¿Qué prima -dice Pablo- la que tiene veinticinco tacos?
                -A ti te mola mi prima ¿no tío? -le digo a Javi- siempre estás al día de todo lo que hace.
                -Tampoco es eso macho, pero es que con tu prima te partes el culo.
                -A ti lo que te pasa es que te cae bien, todos sus trapicheos esos que se trae, que te ponen cachondo ¿eh mamoncete? Ja ja.
                -Anda ya chaval, me voy a liar yo con una yonki ja ja.
                -Mira tio, si la conocieses como yo no te caería tan bien mi prima. La tía ésta está como una chota colega, demasiados tripis.
                -Pues eso es lo guapo, que con lo chotada que está tiene unos puntos que son la hostia.
                -Ja ja, es que la mamona tiene una jaula de grillos en la cabeza. Pues no fue y se bautizó y luego hizo hace la comunión después de haber estado veinticinco años de pendoneo por ahí. Y todo por culpa del gilipollas del novio, que le metió un rollo en la cabeza de esos de tipo secta comeollas.
                -Ja ja, sí que está zumbada la tipeja.
                -Sí, y encima va ahora y corta con él, que se ha liado con un melenas de esos del Cerro enganchado al caballo. Es para darle dos hostias.
                -Joder -dice Pablo, que está flipando con la conversación.
                -Ja ja ja, ¿el ex ese es el de las feromonas? ja ja.
                -SÍ, ese tío, ese era. ¿Te acuerdas? Que decía el muy cerdo que era mejor no lavarse durante tres semanas, porque así si emitía feromonas, las llevaría siempre encima como una colonia y las tías se le echarían encima ja ja ja.
                -JA JA JA vaya tío cerdo, ja ja a ver si los traes un día a los dos juntos y nos descojonamos ja ja ja.
                -Qué dices tío, la última vez que estuvieron en mi casa casi nos deja sin cubiertos, la muy zorra se pensaba que eran de oro o algo así y nos los birló para empeñarlos. La próxima vez que venga vamos a tener que poner un detector de metales en la puerta. Y encima el cerdo ese apestándome la casa.
                -Ja ja joder, cómo se puede estar tan zumbada -dice Pablo.
                -Lo habrá heredado de la vieja. Según Jose su tía se metía por las venas todo lo que pillaba -dice Javi.
                -¿Tu tía es una yonki? -pregunta Pablo.
                -Ya no.
                -Ahora ya no, pero en sus tiempos era la hostia, la tía de éste se pasaba el puto día ciega, hasta cuando estaba preñada de Elena. La prima prácticamente nació pidiendo canutos en vez de la teta, ja ja.
                -¿Canutos? La niña lo que nació pidiendo Cocaína directamente. Mi tía la mamona, le echaba caballo en la papilla, para que a la hora de la siesta se quedase medio colgada y la dejase dormir tranquila.
                -Joder macho, qué fuerte -dice Pablo.
                -Ya te digo, ¿no lo sabías? Si salió por la tele y todo, la encerraron un par de añitos por eso, y mientras mi prima en un centro de esos de desintoxicacion de menores. Que perdió no se cuantos kilos porque echaba todas las papillas, con el cuelgue que tenía.
                -Coño tio, yo flipo ¿eh? -vuelve a saltar el Pablito- así no me extraña que haya salido como ha salido, y vosotros encima la poneis a parir.
                -No tío -dice Javi- yo no la pongo a parir, solo decía que está chotada, de forma objetiva, y es verdad.
                -Está claro -sigo yo- y además, qué quieres que te diga, mi prima es igual que su vieja. No puede hablar porque ella hizo lo mismo. ¿Te acuerdas Javi? ¿Cuándo tuvo aquel churumbel? Lo hinchaba de chupetes pringaos de birra, igual que mi tía, para poder dormir por las noches.
                -Coño colega -dice Pablo- pues no te creas que tiene tanta culpa, eso seguro que lo hacía por el subconsciente, o algo de eso. Es mucha casualidad.
                -No se tio, yo la verdad es que me lo pensaría, porque el hijoputa niño daba un por culo de la hostia. Es que una noche se peleó con el novio y se apalancó en mi casa a dormir con el niño, y no veas, cada veinte minutos contados el niño berreando. Para mi que se escuchaba en medio barrio. Seguro que mas de uno se alegró cuando el niño la palmó.
                -¿Qué se murío? -dice Pablo, ya flipado del todo.
                -Bueno, yo no diría eso exactamante. No se si contártelo, porque Jose me lo contó a mi en confianza y no es plan -dice Javi.
                -Bah tío, el Pablo es coleguita, cuentaselo que ya da igual.
                -Es que verás Pablo, y no vayas a decir nada que la lias ¿eh?
                -No tío, yo qué voy a decir.
                -Pues resulta -dice Javi, bajando la voz y agrupándonos como para que no se entere nadie del secreto-, resulta que la chavala, un día que estaba ya desesperada, el novio en el bar, ahí gastandose las últimas pelas que les quedaban en birras. Pues a eso de las tres o las cuatro de la madrugada, aprovechando que el niño al fin se había dormido. Lo cogió, lo metió en el baño, se fue a la cocina sigilosamente para no despertarlo y cuando volvió al baño levanto el cuchillo y rebanó en filetes al chavalito.
                -HOSTIA PUTA -dice el Pablo separandose de golpe, bastante alterado- venga ya, venga ya, estais de coña ¿eh? No me jodas.
                -Pablo tío, psffff, de verdad colega -dice Javi haciendo muecas y evitando nuestras miradas- si te vas a poner así, de verdad que lo dejamos.
                Pablo se queda pillado al verlo haciendo muecas. Javi, que ya no puede más, levanta una ceja y me mira y sin poder evitarlo nos descojonamos como cerdos.
                -JUUAAA JUAJUAJUA....
                -JUAJUA YO ES QUE CUANDO LO DE LA HEROÍNA EN LA PAPILLA ES QUE YA NO PODíA MÁS JUAJUA....
                -YA TE DIGO JUAJUAJUA....
                -Ja ja ja -se medio ríe pablo, que no sabe si reirse o cabrearse-. Es que sois unos cabrones, me habeis metido ahí en la historia de una manera que me lo he tragado todo. Qué cabrones.
                -JA JA JA....
                -Ja ja joder Pablito es que eres la hostia ja ja ja.
                -Joder... -dice Pablo.
                -No tio, ja ja ja, es verdad Pablo, es que tío, que te tragues lo de la prima que esta toda pillada y eso vale, pero ya lo demas... -dice Javi tranquilizandose ya un poco, con la cara toda roja.
                -Ya te digo, es que me habeis metido en la historia de una forma que no veas. Y yo, cuando empezasteis a hablar del caballo, imaginándome al Travolta con la cara de flipado conduciendo su descapotable en Pulp Fiction -dice Pablo intentando cambiar de tema.
                -Ja ja, sí ¿verdad?
                -Si tío, es que esa película es una obra de arte. El Tarantino debería haber pillado la del Kronen y haber hecho algo bueno con ella y no esa mierda que han parido. Vaya manera de destrozar un libro tío.
                Javi y yo nos miramos y comenzamos a ignorarlo de nuevo, porque si le seguimos el rollo empezara a soltar tonterías sin parar.
                -A mi el Tarantino ese me la come -le digo, bajando la ventanilla para echar un vistazo al parque, a ver si el capullo del Angel y el gilipollas del Antonio se dignan a volver con la grifa.
                -Pero si el Tarantino es un monstruo colega, no me jodas -continúa pablo con sus tonterías.
                El Pablo este, cuando se le nublan las neuronas lo tontito que se vuelve. Con lo enrollado que es el colega en estado natural.
                -Joder Pablo, déjalo ya anda -dice Javi.
                -¿QUÉ PASA PUTA, ME LA CHUPAS UN RATO Y ME CORRO EN TU CARA? -grito por la ventanilla, sin venir a qué, a una tía de dieciseis años asustandola. Javi y Pablo de ríen.
                -Estás pillado colega ja ja -me dice Javi.
                -No tío, es que es verdad, me mosquean las chochas estas, cuando están con las amigas son las más berracas y lo cortaditas que están cuando van solas.
                -Joder tío, eso le pasa a todo el mundo, no solo a las de dieciseis -dice Pablo.
                La tía entra en el parque y justo después salen Angel y Antonio.
                -Muy bien mamones, muy bien -dice Javi sacando la cabeza por la ventana y aplaudiendo- esta vez habéis batido el récord.
                -Mira tío, no me jodas ¿eh? -dice Angel- que no estoy para gilipolleces.
                -Pero bueno ¿qué os ha pasado? ¿os habéis hecho coleguitas del moro o qué?
                -No me hables tío, no me hables.
                Los dos entran en el coche y Javi arranca.
                -Javi, te lo digo, es la última vez que vengo a pillarle al moro. La próxima vez si quieres entras tú y sino le pillamos al Yoni, aunque nos dé la mitad de grifa que el moro, me da igual.
                -¿Pero qué ha pasado tío?
                -Pues nada, que vamos allí y nos encontramos al puto moro dándole vueltas al banco con un canuto en la boca y con un mono de cojones, no veas tío, los ojos así colega, se le iban a salir de las órbitas. Pero bueno, aún así nos acercamos y le preguntamos por grifa y nos dice que sí, por ahora de puta madre ¿no? Bueno pues el tío empieza a trapichearse por los bolsillos de su chaqueta ahí todo nervioso, que no sabía ni donde los tenía, intentando meter las manos por el dobladillo de la chaqueta, joder loco perdido. Y mientras tanto el tonto este va y saca los dos billetes, es que no aprende. Y cómo no, no le había dado tiempo a abrir el billete y ya lo tenía el puto moro en la mano y encima después, se da la vuelta, nos dice que tiene que ir a buscar el material y se va por patas, el muy hijoputa.
                -Eh eh, a mi no me jodas tío, yo lo único que hice fue sacar el dinero. Además ¿yo qué iba a saber?
                -Que no tío, a ver cómo te enteras, que con el moro este solo se pueden sacar los billetes cuando ya tienes la grifa en el bolsillo, que el moro es un cabrón, ¿cuántas veces te lo voy a decir?
                -Bueno, pero al final habéis traido la grifa ¿no? como es que la tenéis.
                -Pues de pura potra tío, nos ha faltado nada para quedarnos sin la puta grifa, pero es que después de todo el muy cabrón, aunque no lo parezca intenta llevar bien el negocio. Así que aparece a los veinte minutos ciego perdido, con la vena todavía hinchada y con la cara de flipado y se saca del bolsillo la grifa. Me pone el chivato en la mano, lo miro, miro a Antonio y yo alucinando, es que no sabía si estaba de coña o qué cojones pasaba tío. El muy cabrón después de darle dos talegos va y me vuelve con el chivato lleno de cagadas de cabra, el hijoputa.
                -Ja ja ja no me jodas ja ja.
                -Que si joder, tal como te lo digo tío. Y es que te pones a pensarlo y no se colega, ¿de dónde coño ha sacado el puto moro un puñado de cagadas de cabra? es que no me lo explico.
                -Ja ja ja hijoputa el moro ja ja ja ja.
                -Ja ja como el Pablo cuando fuimos de acampada el año pasado, cuando se comió los hierbajos esos porque decía que eran buenos para la digestión ja ja ja ja cagando conguitos en vez de mierda ja ja ja.
                -Ja ja ja ....
                -Bueno pues eso tío, que me da el chivato y nos dice que tiene prisa porque ha quedado con no se quién y que se va, y yo ya que no sabia si darle dos hostias o fumarme las cagadas, que el muy cerdo se dio la vuelta y lo tuve que agarrar de la chaqueta para que no se largase colega, tiene huevos la cosa. Total, que yo pidiéndole al moro los dos billetes y el moro mirándome con cara de felicidad, ciego perdido y soltándome un montón de mierdas sobre una novia que tuvo cuando todavía estaba en África, que si Tamara era como la luna, que si cuando sea rico se va a casar con ella, una plasta colega. Y lo peor que en los bolsillos no llevaba nada, el cerdo se lo había gastado todo en el chute y en no se qué más, yo ya nos veía a dos velas tío, dos billetes a la mierda. Menos mal que al final apareció el tío ese con cara de cuervo, el tipo ese que siempre anda de trapicheos con el moro ¿como se llama?
                -Joder tío, El Cuervo ¿cómo se va a llamar?
                -Sí, pues ese, que al final vino y nos pasó los dos talegos de grifa, que resultó que la tenía él porque el moro se la había dejado para no fumársela. La hostia colega, lo que te digo tío, que al moro no le pillamos más joder, que el moro está ya en las últimas.
                -Pero qué dices tío, mientras más acabado esté más grifa nos pasa colega, es que no sabes nada tío.
                -Sí pero ya ves, esta tarde por poco se cobra de una vez todo lo que nos ha dado de más.
                -Joder colegas, nada de comerse la cabeza ¿no tenemos la grifa? pues a chuparla el moro coño. A pensar en esta noche que la vamos a flipar.
                -Eso es chuloputas, además hoy tengo whisky y cuando hay whisky por medio no respondo.
                -Ja ja me juego el culo a que Jose echa hoy la pota.
                -¿Sí? pues ten cuidado que a Pablo le va tu culo que te cagas ja ja.
                -No, la verdad es que me va mejor el de tu madre.
                
                Llegamos al barrio y después de quedar para salir, cada uno se larga a su casa ...


-   Extracto del capítulo 1 de Probando el Hardcore   -
                Hoy es viernes, es el último fin de semana de vacaciones y algunos de nosotros estamos rallados por esto. Por otro lado, hacía ya tiempo que no teníamos una excusa para quemar el fin de semana de una forma más salvaje de lo habitual, así que hemos decidido celebrarlo.

                Angel y Antonio están en el parque, hemos pasado por alli con el coche para dejarlos y que pillen la grifa para un par de días. Pablo, Javi y yo vamos a Continente a suministrarnos de botellas para esta noche.

                El ambiente en Continente está algo cargadillo de marujas, de peña bien vestida comprando en familia y luego esas preciosidades con politos amarillos patinando de allí para acá. Estoy aquí para ayudarte, pone al dorso del polo. Yo sí que las ayudaría a ellas en cualquier esquina oscura.

                Pasamos por los detectores de la entrada, y luego nos dirigimos directamente a la zona de las bebidas. No tengo demasiadas ganas, pero no hay mas remedio. Todos los fines de semana la misma discusión, los tipos estos intentando envenenarme con esa chusta de vodka.